jueves, 15 de febrero de 2007
Nuestros padres realmente son una generación perdida. Se encuentran enmedio de los grandes cambios que ahora vivimos. Hay un total desfase entre el mundo en el que nacieron y se criaron, y el mundo en el que vivimos ahora. Fueron socializados en una realidad que ahora es totalmente ajena, en una realidad que se supone que no iba a tener por qué cambiar cuando ellos fueran adultos, que todo se iba a reproducir tal y como estaba predicho, un mundo para el cual ellos, los hombres, estaban preparados para actuar como tales.
Pero no. Resulta que ese mundo para el cual fueron preparados no existe. El mundo de ahora es de cambio constante, existen multitudes de valores distintos, y, sobre todo, existen multitud de distintas respuestas a las mismas preguntas, así como existen hoy en día nuevas preguntas. A ellos sólo les dieron unas respuestas, respuestas que ellos debían aplicar a rajatabla, porque así debía ser el mundo y así debían actuar sobre él.
Este punto de vista estaba absolutamente equivocado desde el principio. Lamentablemente, no podemos volver el tiempo atrás y educar a nuestos padres de distinta forma para que estuviesen realmente preparados para lo que les iba a venir, para darles distintas respuestas posibles a los problemas que les iban a llegar, tarde o temprano.
Se sienten perdidos, no saben lo que pasa. Les enseñaron a tener el mundo bajo control y se les escapa. Ante ello, no saben qué hacer. Muchos se escudan en sus valores, en lo que aprendieron, e intentan imponerlo a la fuerza sobre el resto, tratando de adecuar el mundo real al mundo en el que ellos fueron educados. Sienten miedo, como cualquier persona que se encuentra insegura en un mundo de incertidumbre. El verdadero nuevo mundo les asusta y no saben cómo reaccionar ante él porque no les han enseñado. Unos intentan recuperar el poder perdido, otros con violencia, algunos con estupor, varios con apatía y muchos, simplemente, con depresión,...
Nosotros aprendimos muchos de nuestros padres, tanto de lo bueno de ellos como de lo malo. Somos como somos, para bien o para mal, en parte por su influencia, porque estuvieron ahí (o no, según el caso) desde que nacimos. Pero nosotros no somos los únicos que tenemos que aprender. A nosotros también nos toca enseñar y dar ejemplo. Al igual que nuestra generación aprendió de nuestros padres, eso no quita que la generación de ellos no pueda aprender de la nuestra. De hecho, tiene que aprender, tenemos nosotros, sus hijas e hijos, enseñarles a caminar de nuevo por el mundo que nos y los rodea, a convivir de diferente manera a la que están educados, a relacionarse y comportarse de otra manera,... Están perdidos tanto o más como nosotros. Nos necesitan, y no saben ni siquiera cómo pedir ayuda.
Nadie les enseñó...

2 comentarios:
Recuerdo que mis padres siempre me cogían de la manita cuando tenía que cruzar una calle. Era algo que les salía casi automáticamente. Semáforo en rojo era sinónimo de coger a la niña de la mano. Y fíjate cómo son las cosas que todavía hoy, me siento un poco perdida cuando no están mis padres a mi lado en cada semáforo, para cogerme de la mano. Curiosamente, tuve que ser yo la que sujetara a mi madre el otro día, cruzando un semáforo, porque le dio un mareo.
Inevitablemente padres e hijos están para ayudarse y protegerse. Pero también para aprender los unos de los otros, como tú dices.
Sólo es cuestión de que ahora, sean nuestros padres, los que acepten nuestras manos cada vez que haya que cruzar un semáforo ;)
Bueno y ya que estamos...FELIZ CUMPLEAÑOS MI AMOOOR :D
Espero que espantes a todas las lobas que se te acerquen este fin de semana...que esa nuquita desnuda y las barbas de malote son mías, solo mías!!! jajajaja. TQ MUCHO
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